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Perfil psicológico del acosador escolar

La Fundación Alejandro Márquez González, en su amplia búsqueda de abarcar todos los temas posibles en cuanto al acoso escolar, ha desarrollado ciertos temas importantes, que deben ser conocidos por la comunidad, sean identificados o no. El acosador suele ser una persona físicamente fuerte y dominante, con una necesidad importante de sentirse superior a los demás pero tienen una alta autoestima y poca capacidad de autocrítica. Es importante destacar es existen dos tipos de acosadores escolares:

El acosador proactivo

Actúa por iniciativa propia, ya que, suele tener un comportamiento impulsivo, disruptivo, dominante o antisocial y presenta un modelo relacional basado en la dominancia-sumisión y una escasa empatía y asertividad.

El acosador  reactivo

Reacciona de manera agresiva cuando se siente atacado porque no sabe manejar de otra forma la rabia, el enojo o la tristeza. Presenta un perfil predominantemente ansioso, con baja autoestima y pocas habilidades sociales. En los dos tipos, según la criminóloga, existe un déficit importante en la identificación y la gestión de las emociones propias y externas. En muchos casos el acosador ha sido víctima de otras situaciones de abuso. En el fondo se sienten unos frikis, pero hacen un esfuerzo para imputar esta situación a las víctimas. Cuando no son los líderes del acoso, son jóvenes fácilmente influenciables por otros.

Ciberacoso

En este caso, el perfil del agresor es el de un chico de entre 14 y 15 años (49 %), que se caracteriza por empezar a hacer uso de internet antes de lo habitual sin mediación de sus padres, y por tener un control muy alto y rigidez familiar en el resto de aspectos y un autoconcepto emocional bajo. El 67 % de los ciberacosadores o troles han sido víctimas de ciberacoso. En la mayoría de casos, los jóvenes que presentan comportamientos agresivos en línea necesitan recibir tratamientos adecuados no solo por su comportamiento disruptivo, sino también en la gestión de sus propias experiencias como víctimas.

Espectador del acoso

El perfil del espectador del acoso, que tiene un papel clave en la dinámica de la victimización, es mucho más heterogéneo: Su actitud, desde el apoyo, la aceptación sin intervención o la defensa de la víctima, puede mantener o romper el acoso.

Tú hijo es un acosador: ¿Cómo reconducirlo?

¿Qué deben hacer los padres ante un hijo que hace acoso escolar? Según un estudio de Educo, al 11 % de los padres con hijos acosadores le costaría admitirlo o bien quitaría hierro a la problemática. El mismo informe destaca que el 56 % hablaría con los hijos y que el 63 % considera que es la escuela la que debe resolver este tipo de casos.

Los padres lo suelen detectar tarde, cuando la dinámica de victimización ya está instaurada, los mecanismos que la mantienen funcionan a pleno rendimiento y la víctima ya está debilitada psicológicamente. De hecho, los primeros en detectarlo son obviamente la propia víctima, los padres de esta o los propios profesores, que son los que lo ponen en conocimiento de los padres del agresor una vez ya ha sucedido alguna situación grave.

Aun así, los expertos alertan de que existen factores de riesgo que pueden llevar a los jóvenes a convertirse en futuros acosadores y que se pueden detectar previamente. Entre estos factores hay comportamientos violentos generalizados, impulsividad y bajo control, tendencia a romper las reglas, insatisfacción con la vida, tendencia al abuso de poder y dificultad de empatizar con otras personas.

Aspectos complejos

Uno de los temas más complicados para reconducir la situación es que el propio entorno familiar acepte la realidad y, por lo tanto, no minimice la gravedad de los hechos y los daños que puede experimentar la víctima. Para evitarlo, según los expertos en acoso escolar, es necesario que las familias hablen con el hijo sobre la situación detectada, pidiéndole que se ponga en el lugar de la víctima y planteándole posibles actuaciones para reparar los daños; informen de ello al centro en caso de que no lo haya detectado anteriormente para que tome medidas para proteger a la víctima y valore la gravedad de la situación, y, por último, participen proactivamente en las medidas de conciliación que proponga el centro entre la víctima, el agresor y los observadores.

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