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El comportamiento agresivo y la violencia

Alejandro Márquez González

El comportamiento agresivo es común entre los jóvenes, especialmente los niños pequeños.

Sin embargo, las familias y los profesionales de la salud pueden tomar medidas para reducir la violencia y las agresiones. Algunos ejemplos: mantenga la calma, elogie el comportamiento positivo y colabore con el profesional de la salud que atiende a su hijo.

Ejemplos de agresión física:

Morder

Golpear

Patear

Ejemplos de agresión verbal:

Decir “no” a las reglas que ponen los padres o los maestros

Chillar o gritar

Usar malas palabras

El enojo o la frustración de los niños pequeños es generalmente reactivo o impulsivo en respuesta a algo que ha ocurrido, como cuando se les quita un juguete. A medida que los niños crecen y desarrollan habilidades lingüísticas, destrezas sociales y capacidades de planificación avanzadas, los comportamientos agresivos proactivos o planificados podrían volverse más comunes.

Los comportamientos agresivos que pueden causar daño a los objetos, o lastimar a las personas o los animales, se consideran comportamientos violentos. No toda la violencia proviene de la agresión física; la agresión verbal también puede causar daño.

Los niños con discapacidades del desarrollo

La mayoría de los niños con discapacidades del desarrollo no son más violentos ni agresivos que otros niños. Sin embargo, algunos podrían sentir mucha frustración relacionada con su discapacidad del desarrollo. Esta frustración a veces se muestra por medio de la agresión o incluso los comportamientos de daño autoinfligido, como golpearse la cabeza o cortarse la piel.

Otros niños tienen afecciones que están vinculadas más directamente a los comportamientos agresivos. Por ejemplo, los niños que tienen el trastorno de oposición desafiante a menudo están molestos y enojados, y discuten con los adultos para estar en control.

Hay muchas razones por las que los niños con discapacidades del desarrollo podrían tener problemas de agresión. Es importante recordar que todas las personas a veces sienten frustración o enojo, y se les debe enseñar a los niños que la frustración es normal. Es mejor tratar de entender las razones detrás de la agresión y la violencia. Tener este conocimiento ayudará a los padres y los profesionales de la salud a trabajar para reducir los problemas; enseñarle al niño formas de sobrellevar la frustración debe ser parte de este plan.

¿Lo que podemos hacer?

Padres

No hay una sola forma de reducir la agresividad y la violencia en todos los niños. Algunas cosas para considerar son la edad y la discapacidad del niño y las metas de la familia. Estas son algunas formas en las que los padres pueden tratar de crear un ambiente en el que la violencia y las agresiones sean menos comunes.

¡Practique lo que predica! No use usted ni la agresión ni la violencia.

Haga lo mejor que pueda para mantener una vida hogareña de tranquilidad, apoyo y respeto.

Si su hijo está actuando de forma agresiva, refuerce los comportamientos alternativos u opuestos. Por ejemplo, puede tener a mano un cuaderno para dibujar o use un juego que requiera la calma y la atención de su hijo, como “I spy”.

Asegúrese de elogiar el buen comportamiento inmediatamente y con frecuencia.

Ayude a su hijo a expresar sus sentimientos. Expresar sus emociones ayuda a los niños de todas las edades.

Trabaje junto con su hijo para elaborar estrategias que lo calmen cuando sienta miedo, enojo o frustración.

Para algunos niños, es mejor explicarles las consecuencias del mal comportamiento por adelantado. Es importante que el niño entienda las consecuencias antes de que usted las aplique.

Una vez que haya establecido consecuencias, ¡aplíquelas! Si el mal comportamiento no se aborda de manera regular, podría continuar o incluso empeorar.

Fíjese cuándo y dónde es su hijo más agresivo o violento y trate de evitar esos lugares.

Cuénteles a los proveedores de atención médica de su hijo tantos detalles como sea posible sobre su comportamiento. Podrán ofrecerle consejos y colaborar con usted para elaborar un plan.

Profesionales de la salud

Los profesionales de la salud ayudan a reducir o prevenir los comportamientos agresivos y violentos. Estas son algunas de las formas más comunes, dependiendo de cómo sea el niño:

Terapia directa para los síntomas que estén causando el mayor impedimento o el diagnóstico de mayor impedimento (p. ej., trastorno por déficit de atención e hiperactividad, agresión o compulsions).

Capacitación alternativa y otros programas que ayudan a los cuidadores a reducir la agresión en su rutina diaria.

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