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El abuso a las personas mayores

La Fundación Alejandro Márquez González, en su continua campaña contra todo tipo de Violencia, física y emocional avanza a otro de los casos de violencia, que aunque no es muy nombrada, también se considera un caso de abuso por más que no se le reconozca como tal por parte de las víctimas.

Las personas mayores pueden ser objeto de abusos por comportamientos o palabras perjudiciales hacia ellas, o si se les priva de aspectos necesarios. Por lo general, con el tiempo el abuso resulta más frecuente y más intenso.

Cada año miles de personas de edad avanzada sufren abusos o negligencia en Estados Unidos. El responsable del abuso suele ser un miembro de la familia, generalmente un hijo adulto que cuida de la persona mayor. A veces, los cuidadores profesionales, como los cuidadores a domicilio o los empleados de residencias y otras instituciones, abusan de las personas mayores.

A menudo, los cuidadores se sienten abrumados por las demandas del cuidado, tienen una preparación inadecuada o pocos recursos, o no saben lo que se espera de ellos. También es posible que se sientan cada vez más aislados socialmente, lo que en ocasiones incrementa su resentimiento y aumenta las probabilidades de abuso. Muchos cuidadores no pretenden abusar de la persona, y otros ni siquiera saben que lo están haciendo.

Los tipos más comunes de abuso a personas mayores incluyen el abuso físico, el abuso sexual, el abuso psicológico, la negligencia y el abuso financiero.

El maltrato físico es el uso de la fuerza para hacer daño, o bien la amenaza de hacerlo. Un cuidador que se resiste a dejar sola a la persona a la que cuida con los visitantes o con los profesionales de la salud puede ser sospechoso de abuso físico.

El abuso sexual es el contacto sexual sin consentimiento, la amenaza de tal contacto o el contacto por la fuerza. el abuso sexual no siempre comporta lesiones físicas.

El maltrato psicológico es el uso de palabras o acciones para causar estrés emocional o angustia. Puede incluir

  • Amenazas, insultos y órdenes bruscas
  • Ignorar a la persona (por ejemplo, no hablándole durante mucho tiempo o no respondiéndole cuando hace preguntas)
  • Tratar a la persona mayor como a un niño (infantilización), a veces con el objetivo de hacerla dependiente del agresor

Las víctimas de malos tratos psicológicos pueden volverse pasivas y retraídas, ansiosas o deprimidas.

Se considera abandono, descuido o negligencia el hecho de no proporcionar a la persona alimentos y fármacos o lo necesario para atender a su higiene personal o a otras necesidades. Algunas personas mayores se descuidan a sí mismas (autoabandono). Otras son descuidadas por sus cuidadores. Las necesidades pueden ser deliberadamente negadas, u olvidadas o pasadas por alto por cuidadores irresponsables o desatentos. Los signos de desatención incluyen

  • Pérdida de peso como consecuencia de la desnutrición
  • Piel y boca secas a causa de la deshidratación
  • Mal olor como consecuencia de una higiene inadecuada
  • Úlceras por presión en los glúteos o en los talones debidas a que se deja a la persona sentada o tumbada en la misma posición durante demasiado tiempo
  • Falta de dispositivos de ayuda necesarios, como gafas, audífonos o prótesis dentales
  • Faltar a la cita programada con el médico o dejar de recibir atención cuando los trastornos están empeorando claramente

Algunos cuidadores no son conscientes de que su trato a la persona mayor ha cruzado la línea entre no ser idóneo y ser negligente. Estos cuidadores pueden carecer de la noción de lo que constituye una atención adecuada y apropiada, o pueden tener concepciones muy diferentes acerca de qué conductas son o no aceptables. A veces la negligencia es el resultado de circunstancias apremiantes, como dificultades económicas, a pesar de las mejores intenciones del cuidador. En ocasiones, los cuidadores voluntariosos no son capaces de dar el cuidado necesario por sus propias limitaciones físicas o por discapacidad mental. Por ejemplo, los cuidadores pueden no ser capaces de bañar a la persona mayor o no recordar que tienen que administrarle un medicamento.

El abuso económico es la explotación de los bienes o los fondos de una persona. Comprende

  • Estafa
  • Presionar a una persona mayor para distribuir sus bienes
  • Manejar el dinero de una persona mayor de manera irresponsable

Los cuidadores pueden gastar la mayor parte de los ingresos de la persona mayor en ellos mismos y darle solo una mínima cantidad.

Restringir la libertad de la persona mayor para tomar decisiones importantes sobre su vida, como con quién relacionarse y cómo gastar el dinero, se considera en ocasiones otra forma más sutil de abuso.

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